La guerra de Irán, iniciada el 28 de febrero de 2026 con los ataques sorpresa conjuntos de Estados Unidos e Israel que acabaron con la vida del líder supremo Alí Jamenei, ya no es solo un conflicto regional: se ha convertido en una catástrofe planetaria que está destrozando economías, disparando precios y sembrando el caos en rutas comerciales vitales. Lo que empezó como una operación “quirúrgica” contra instalaciones nucleares y militares iraníes se ha transformado en una pesadilla de tres semanas que amenaza con hundir al mundo en una nueva crisis energética peor que la de los años 70.El cierre del Estrecho de Ormuz: el cuello de botella que asfixia al planetaIrán respondió bloqueando el Estrecho de Ormuz, por donde pasa el 20% del petróleo mundial. El resultado es inmediato y brutal: los precios del crudo se han disparado más de un 20% en solo días, la gasolina en muchos países ya supera los 4 dólares por galón y las aerolíneas cancelan vuelos masivamente. En el Golfo Pérsico, el turismo —que generaba 207.000 millones de dólares al año— está colapsando: 600 millones de dólares diarios en pérdidas, miles de cancelaciones en Dubái y la Fórmula 1 en Baréin y Arabia Saudita amenazada. Repercusiones económicas que golpean a todos los continentes
- Europa y Asia: inflación galopante, recesión en puerta y colas en gasolineras en Vietnam y otros países dependientes del crudo del Golfo. Moody’s advierte que evitar una recesión en EE.UU. se vuelve “cada vez más difícil”.
- América Latina: los países productores de petróleo (Venezuela, México, Brasil) celebran subidas temporales del precio, pero el resto sufre inflación, dólar disparado y posible recesión por el encarecimiento de combustibles y transporte.
- Cadenas de suministro globales: navieras desvían rutas, añaden “sobrecargos de conflicto” y retrasan entregas de todo, desde fertilizantes hasta aluminio. El comercio euroasiático está estrangulado.
